LA BASILICA


 

Estamos ante una de las construcciones arquitectónicas más relevantes del barroco español. Una basílica de estilo barroco italiano y construida con una serie de soluciones efectistas para paliar su poca amplitud y darle un aspecto monumental.

La planta del edificio es un poco caprichosa, ya que el arquitecto tuvo que adaptarse al espacio que había entre la calle Puñonrostro y el Pasaje del Panecillo. El resultado... una joya de la Villa del siglo XVIII, de estilo rococó y con una gran influencia italiana.

 

 

 

 

 

 

El templo, en su momento supuso una absoluta renovación respecto a los tradicionales modos de hacer de nuestros arquitectos barrocos y siguió casi como un calco las plantas de Santa María de la Divina Providencia, de Lisboa y de San Felipe Neri, de Turín, obras de Guarini, en 1745 estaba concluido el edificio. Muy llamativa es la fachada de forma convexa, rematada por dos torres con chapiteles de influencia oriental. La fachada aprovecha la curvatura, para así producir un mayor efectismo en toda la fachada, haciendo que todo el conjunto, pequeño en espacio, se proyecte hacia arriba. Arriba culmina con sus dos torrecillas, mientras que en la parte inferior, la mole está sustentada por una escalinata curvada también, que ayuda a darle monumentalidad a todo el edificio.


La gran puerta de la portada, está enmarcada con un dintel con orejones y con un relieve en la parte superior, con el martirio de los niños Santos Justo y Pastor, obra de Bartolomeo Carisana. En ambos lados, las bellas esculturas dentro de sendas hornacinas, representando las Virtudes de La Caridad y la Fortaleza, ambas obra de Roberto Michel.


 

 

En la parte del segundo cuerpo, se encuentran las otras dos Virtudes Teologales, separadas por una ventana con dintel curvo. A la derecha la Fe y a la izquierda la Esperanza. Estas dos últimas son obra de Bartolomeo Carisana. En la parte superior, un gran escudo de armas del cardenal infante y unos ángeles que sujetan la cruz metálica, todos obras del mismo autor.

 



Interior de la iglesia


El interior tiene planta de cruz latina, con una gran nave central con capillas laterales con arco de medio punto, tres a cada lado. La nave está cubierta por bóvedas de cañón con lunetos. Toda la iglesia presenta una composición quebrada, con un marcado movimiento en las pilastras que sostienen las bóvedas, en donde vemos una relación cóncavo-convexo. Los altares laterales tienen como finalidad primordial el ayudar a la perspectiva de todo el edificio. El templo contiene una fastuosa decoración, a base de estucos que imitan mármoles y oros, completado por la decoración de las pinturas de las bóvedas, que hacen en conjunto, uno de los templos más majestuosos de Madrid.

 

 

 

Veamos las pinturas de las bóvedas


A la derecha de la siguiente foto, en forma triangular, una representación del calvario. En los lunetos, también triangulares, representaciones de los profetas Ezequiel y Jeremías, obra de Hastoy. A la izquierda, la cúpula rebajada con forma circular y siendo la pintura más grande que se ve en la foto, la Apoteosis de los Santos Niños Justo y Pastor, realizada por Bartolomé Rusca en 1745. En las pechinas que sujetan esta cúpula rebajada, aparecen representaciones de las virtudes relativas a los niños mártires, personificadas por las santas: la Fortaleza es Santa Bárbara, la Virginidad es Santa Cristina y Santa Inés es la Inocencia. En la cuarta pechina aparecen ángeles.

 


Las siguientes pinturas, entre la cúpula rebajada y la cúpula del crucero, son atributos papales. En los siguientes lunetos, son los profetas Isaias y Daniel, obra de Hastoy. Sobre las capillas laterales hay unas grisallas con representaciones de Judith con la cabeza de Holofernes en el lado derecho y Jacob y Rebeca en el izquierdo.

 


En la zona del crucero, una cúpula ovalada sobre pechinas sobre un anillo y cerrada con barandilla. En las pinturas de las pechinas se encuentran los Cuatro Evangelistas y en el interior de la cúpula, la escena del martirio de los Santos Niños Justo y Pastor y su posterior Apoteosis, siendo recibidos en el cielo. En la cúpula grisallas que representan la Fortaleza y la Fe.
Todas pintadas por los hermanos González Velázquez, aunque otras fuentes dan como autor de las pinturas de la cúpula a Bartolomé Rusca.

 


El presbiterio está coronado por una bóveda de cascarón y arista. La escena de la pintura es cuando Justo y Pastor se presentan ante el procónsul Daciano. Estas pinturas también son de los González Velázquez en 1752

 


En el retablo del altar mayor, se encuentra centrado el gran lienzo que representa al Arcángel San Miguel venciendo al Diablo, obra de Alejandro Ferrant en 1897. Sobre el cuadro hay dos ángeles, obra de Pedro Hermoso, ambas del siglo XIX.
En la parte superior, un medallón con la figura del Padre Eterno, realizado en el XVIII por los González Velázquez. A los lados del gran lienzo de San Miguel, hay dos medallones con los bustos de Cristo y la Virgen, ejecutados por Pedro Hermoso. Podemos ver también en la capilla mayor, dos tribunas laterales, realizadas en madera, en estilo rococó.

 


 

 

Entre las tallas de su interior, sobresale el Cristo de la Fe y del Perdón, que sale en procesión todos los domingos de ramos, siendo la primera procesión de la Semana Santa en Madrid. Se encuentra en un retablo neoclásico con grandes columnas, con un relieve de la Anunciación en la parte superior. Esta talla del Cristo de la Fe y del Perdón, antes se llamaba de la Luz, y es obra de Luis Salvador Carmona, del siglo XVIII. Probablemente una de las mejores tallas que se encuentran en Madrid.


A sus pies, una imagen de vestir de María Inmaculada, obra del escultor sevillano Juan Manuel Miñarro, en 1995.

 

 

 

 


Retablo de la Virgen de la Asunción, del siglo XVIII, con una magnífica talla de los Talleres granadinos del siglo XVIII. Está rodeada por un grupo de ángeles de factura moderna

 


Retablo similar al anterior con San José con el Niño, obra moderna de Agustín de la Herrán.

 


Capilla con una vidriera, obra de los Talleres Granda, contemporánea, al igual que las otras tres que se encuentran en el templo.

 


En las capillas laterales del lado del Evangelio, se encuentra la capilla dedicada a Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, obra moderna del escultor Agustón de la Herrán y a los lados, las dos restantes capillas con vidrieras.

 


pequeña capilla, con la vitrina del siglo XVIII, que enmarca la imagen del Niño Jesús de la Gracia, talla castellana de principios del XVIII.

 


Como curiosidad: el compositor Luigi Boccherini, fallecido en Madrid donde vivió muchos años, fue enterrado en esta iglesia hasta que en 1927, Mussolini ordenó llevar sus restos hasta Lucca (Italia), su ciudad natal en donde descansa en el panteón de hijos ilustres en la Iglesia de San Francisco.
La Basílica fue declarada Monumento Histórico Artístico Nacional en 1984.

 

 

 

Justo al lado de la Basílica, nos encontramos con un estrecho pasadizo llamado "pasadizo del panecillo", nombre que le viene de la costumbre limosnera del cardenal infante don Luis de Borbón, que por la puerta de su palacio repartía diariamente panecillos a los pobres.